Más de 60 mil maestros están inscritos en Carrera Magisterial
·Lo han bautizado como barrera por su complejidad
·Mínimo el número de docentes que ingresa
·Imposible manipular calificaciones, asegura DCG.
MIGUEL GOMEZ GARCIA
La complejidad del programa Carrera Magisterial y los compromisos a los que están sujetos los maestros que en él participan, son factores que han llevado a un amplio sector del magisterio veracruzano a bautizarlo como “barrera magisterial”.
Así lo consideró el coordinador estatal Dolores Cruz Gaona, quien si embargo aceptó que actualmente el número de docentes que se incorporan o se promueven en dicho programa es mínimo, debido a que en su mayoría no logran alcanzar el porcentaje requerido.
Para incorporarse o promoverse se necesita el 70 por ciento del total de puntaje.
Por otro lado el funcionario rechazó que las calificaciones obtenidas por los maestros que participan en dicho programa puedan ser manipuladas para favorecer a quienes mediante un pago económico logren la calificación aprobatoria.
Esto es improbable, aseguró.
“Cuando dictaminamos lo hacemos con las organizaciones sindicales, y además de publicarlo lo enviamos a pago y ahí se revisa que sean las personas que deben ser y que reúnan todos los requisitos”.
Añadió que la Secretaría de Educación Pública SEP y la comisión mixta SEP-SNTE revisan cada una de las incorporaciones y promociones que se envían desde Veracruz.
“No existe la posibilidad que se den este tipo de situaciones”, reiteró.
Sin embargo dijo que es posible que personas mal intencionadas puedan ir a los centros de trabajo y ofrecer promociones a cambio de dinero.
Cruz Gaona refirió que actualmente están inscritos en dicho programa poco más de 60 mil mentores de educación básica, entre federalizados y del sistema regular.
Este programa, añadió, pretende coadyuvar en el mejoramiento de la educación.
Explicó que para promoverse el profesor debe obtener puntajes muy altos en los rubros de antigüedad en el servicio, grado académico,asistencia a cursos de actualización tanto nacionales como estatales, conocimiento en materia de legislación escolar, planes y programas de estudio, grado que atiende o función que desempeñe, en el caso de los directivos, y dominio de la metodología de trabajo.
Los maestros inscritos en el programa presentan un examen de evaluación que anteriormente se aplicaba en los meses de marzo y abril y que a partir de este año se hará en el mes de junio.
Es importante y les sirve como factor de evaluación los resultados que obtengan sus alumnos en los exámenes de aprovechamiento escolar.
“Se hace la suma de todos estos factores, se saca el puntaje y eso determina quién se promueve y quién no; si un maestros no cubre algunos de los factores no lo podemos promover o si lo cubre y su puntaje no es el adecuado tampoco lo podemos promover”, subrayó.
Según Cruz Gaona existe una relación directa entre los niveles del programa que cobran los maestros y el resultado del aprovechamiento escolar de sus alumnos.
Se ha comprobado, dijo, que aquellos mentores que tienen los niveles más altos del programa tienen los alumnos más adelantados
El nivel más alto del programa es el “E”, y en él se ubican sólo 200 profesores, una cantidad mínima comparada con el número total de docentes inscritos.
Igualmente el número de profesores que se incorporan cada año es ínfimo en virtud de que el porcentaje mínimo para lograrlo es del 70 por ciento y son pocos lo que lo obtienen.
El funcionario negó que el número de maestros a promover sólo dependa del presupuesto destinado al programa. Eso es falso, dijo, pues cuenta también el resultado de la evaluación.
“El programa es tan transparente que cuando el maestro se inscribe le enviamos una constancia de inscripción para que cheque si los datos que anotamos son los correctos y si no lo son, los corrija”.
Dijo que también se le envía una constancia de evaluación para que el maestro revise sus puntajes y si considera que son incorrectos pueda hacer la reclamación correspondiente.
“De todas las inconformidades el 20 por ciento son procedentes, y derivan de que el maestro prueba que sí asistió al curso y no fue registrado, o que no le fue tomado en cuenta algún documento curricular”.




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