
· La sordera infantil, un problema de salud pública
· Los implantes cocleares, solución costosa
Por Miguel Gómez-García
En nuestro país uno de cada mil niños sufre de algún trastorno auditivo y uno de cada diez con este problema acusa sordera total. Esa es la realidad que hoy mantiene ocupado a los poco especialistas de esa materia en nuestro país y el mundo.
La diferencia es abismal. Los casos leves se resuelven con algún tipo de auxiliar; los de sordera total exigen la cirugía de un implante coclear que tiene un costo muy elevado porque además de la operación requiere un periodo largo y costoso de rehabilitación.
“Un implante sólo no nos funciona, necesita un sistema de rehabilitación de muchos años, de modo que un niño que empieza a hablar a los dos años y le ponemos el implante a los tres años comenzará a hablar a los cinco”, explicó Gerardo Martín Armendáriz, otorrinolaringólogo del Centro de Especialidades Médicas Dr. Rafael Lucio de esta capital
Reconoció que la sordera es más que un problema de salud pública porque carece de remedio y el que existe sólo está al alcance de unos pocos.
Los factores que predisponen a sufrir un problema auditivo son variados, según comenta el galeno, quien cita entre ellos los originados por causas de tipo genético, otros que son consecuencia de enfermedades adquiridas en la comunidad, o lo más grave, por el uso inadecuado de algún medicamento como los antibióticos.
En nuestro país el mayor número de casos se dan por esta última causa
Para resolver este problema existen hoy en día los implantes cocleares; son lo más avanzados y lo más caro, por cierto.
Un implante importado a través de alguna asociación como Amaoir que goza de facilidades fiscales el puro aparato tiene un costo de 270 mil pesos, aparte la cirugía y otros gastos médicos y hospitalarios. En una clínica privada se estima en 400 mil pesos
En Estados Unidos de Norteamérica cuesta 50 mil dólares implantar un niño.
Como se puede observar, los implantes no están al alcance de toda la sociedad y mucho menos de aquellas personas que viven en situación económica precaria porque después del implante la rehabilitación puede costar entre 3 y 4 mil pesos al mes.
Requiere de la compra de pilas, el pago de la calibración de aparato y el propio trabajo médico, entre otros gastos..
En el mundo se estima que existen alrededor de 70 mil niños implantados. No se trata de una mera investigación, se advierte.
Aunque cada día es más fácil implantar niños, se requiere del apoyo económico del gobierno, fundaciones y en general de personas que tengan dinero.
El patrimonio de la Beneficencia Pública brinda apoyo económico para la adquisición de los implantes cocleares y aunque existe la manera de conseguirlos no es para todos. Por su lado el CEM realiza la cirugía de forma gratuita y no cobra los servicios médicos ni los hospitalarios.
En el país se han implantado unos 600 infantes. En Veracruz y en particular en el Centro de Especialidades Médicas suman 25 en los últimos cinco años.
¿La edad óptima para implantar?
A los adultos que saben hablar se les puede implantar en cualquier momento; a los niños que no saben hablar es contra producente hacerlo después de los 12 años de edad.
Un niño que se implanta en la edad adecuada enfrenta poco problemas porque logra iniciar sus estudios hablando igual que otros.
La edad óptima para el implante es cuando el infante tenga menos de cinco años, remarcó el especialista.
Un paciente sordomudo: elevado costo social
Contar con un paciente sordomudo tiene para la sociedad un costo muy elevado, en principio porque el implante es caro, lo mínimo que puede costar son 280 mil pesos. Sin embargo para la sociedad esto es más caro porque hay que rehabilitarlo toda su vida.
Y las implicaciones que tare consigo son el que tenga que contar con maestro especial toda la vida, limitaciones en el aprendizaje y necesidad de escuelas especiales, teléfonos, alarmas y otras herramientas propias de quienes sufren esta discapacidad.
Pocos especialistas en nuestro país
En nuestro país el número de médicos especializados en este tema es aún muy reducido. Se contabilizan 15 grupos en todo el país, de los cuales uno está en el Centro de Especialidades Médicas de Xalapa, Veracruz.
Además de Xalapa la cirugía de implante sólo se practica en algunas ciudades como Monterrey, Guadalajara, Colima, Chihuahua y el Distrito Federal.
Se trata de un trabajo interdisciplinario en el que intervienen el cirujano, el audiólogo, el terapista y la maestra de educación especial, entre otros.

¡Nos sacamos la lotería!
Niña tapatía beneficiada con un implante
Sufre sordera casi total
Para la familia Gutiérrez Coria la noticia de que su hija Priscilia sería sometida a una cirugía de implante coclear fue como sacarse la lotería.
Así lo confesó Juan Ramón Gutiérrez Puentes, un joven abogado tapatío que viajó desde Guadalajara con ese fin.
Con el entusiasmo reflejado en el rostro, al igual que su esposa Susana Alcia Coria Quintero, relató que Priscilia tuvo un problema de rotavirus que le dejó como secuela la sordera
“Gracias a Dios nos van a reglar la cirugía y el implante a través de Amaoir”,
Amaoir es la Asociación Mexicana de Audición que junto con la Fundación Azteca programaron para este año 65 operaciones de este tipo, de los cuales 18 se realizaron en el Centro de Especialidades Médicas de esta capital.
La niña sólo percibe sonidos mínimos. Acusa una sordera valorada por médicos especialistas en un 95 por ciento. Es una sordera casi total.
Hasta antes de la cirugía usaba auxiliares auditivos que le permitían percibir sólo algunos sonidos que ha aprendido en la escuela. Las vocales.
¿Fue difícil conseguir el implante?
-Fue bastante difícil porque viendo los costos realmente eran inaccesibles para nosotros. Los primeros que preguntamos estaban sobre los 600 mil pesos sólo el implante. Después vimos otros más baratos. Quisimos hacer un ahorro pero no se pudo pues tenemos tres hijos con ella y el algo difícil.
El señor Gutiérrez Puentes reconoce que no es necesariamente de escasos recursos porque su profesión le permite llevar una vida sin sobresaltos.
“Aunque ganamos para comer bien, realmente no sale para pagar una cirugía de ese tamaño"
· Los implantes cocleares, solución costosa
Por Miguel Gómez-García
En nuestro país uno de cada mil niños sufre de algún trastorno auditivo y uno de cada diez con este problema acusa sordera total. Esa es la realidad que hoy mantiene ocupado a los poco especialistas de esa materia en nuestro país y el mundo.
La diferencia es abismal. Los casos leves se resuelven con algún tipo de auxiliar; los de sordera total exigen la cirugía de un implante coclear que tiene un costo muy elevado porque además de la operación requiere un periodo largo y costoso de rehabilitación.
“Un implante sólo no nos funciona, necesita un sistema de rehabilitación de muchos años, de modo que un niño que empieza a hablar a los dos años y le ponemos el implante a los tres años comenzará a hablar a los cinco”, explicó Gerardo Martín Armendáriz, otorrinolaringólogo del Centro de Especialidades Médicas Dr. Rafael Lucio de esta capital
Reconoció que la sordera es más que un problema de salud pública porque carece de remedio y el que existe sólo está al alcance de unos pocos.
Los factores que predisponen a sufrir un problema auditivo son variados, según comenta el galeno, quien cita entre ellos los originados por causas de tipo genético, otros que son consecuencia de enfermedades adquiridas en la comunidad, o lo más grave, por el uso inadecuado de algún medicamento como los antibióticos.
En nuestro país el mayor número de casos se dan por esta última causa
Para resolver este problema existen hoy en día los implantes cocleares; son lo más avanzados y lo más caro, por cierto.
Un implante importado a través de alguna asociación como Amaoir que goza de facilidades fiscales el puro aparato tiene un costo de 270 mil pesos, aparte la cirugía y otros gastos médicos y hospitalarios. En una clínica privada se estima en 400 mil pesos
En Estados Unidos de Norteamérica cuesta 50 mil dólares implantar un niño.
Como se puede observar, los implantes no están al alcance de toda la sociedad y mucho menos de aquellas personas que viven en situación económica precaria porque después del implante la rehabilitación puede costar entre 3 y 4 mil pesos al mes.
Requiere de la compra de pilas, el pago de la calibración de aparato y el propio trabajo médico, entre otros gastos..
En el mundo se estima que existen alrededor de 70 mil niños implantados. No se trata de una mera investigación, se advierte.
Aunque cada día es más fácil implantar niños, se requiere del apoyo económico del gobierno, fundaciones y en general de personas que tengan dinero.
El patrimonio de la Beneficencia Pública brinda apoyo económico para la adquisición de los implantes cocleares y aunque existe la manera de conseguirlos no es para todos. Por su lado el CEM realiza la cirugía de forma gratuita y no cobra los servicios médicos ni los hospitalarios.
En el país se han implantado unos 600 infantes. En Veracruz y en particular en el Centro de Especialidades Médicas suman 25 en los últimos cinco años.
¿La edad óptima para implantar?
A los adultos que saben hablar se les puede implantar en cualquier momento; a los niños que no saben hablar es contra producente hacerlo después de los 12 años de edad.
Un niño que se implanta en la edad adecuada enfrenta poco problemas porque logra iniciar sus estudios hablando igual que otros.
La edad óptima para el implante es cuando el infante tenga menos de cinco años, remarcó el especialista.
Un paciente sordomudo: elevado costo social
Contar con un paciente sordomudo tiene para la sociedad un costo muy elevado, en principio porque el implante es caro, lo mínimo que puede costar son 280 mil pesos. Sin embargo para la sociedad esto es más caro porque hay que rehabilitarlo toda su vida.
Y las implicaciones que tare consigo son el que tenga que contar con maestro especial toda la vida, limitaciones en el aprendizaje y necesidad de escuelas especiales, teléfonos, alarmas y otras herramientas propias de quienes sufren esta discapacidad.
Pocos especialistas en nuestro país
En nuestro país el número de médicos especializados en este tema es aún muy reducido. Se contabilizan 15 grupos en todo el país, de los cuales uno está en el Centro de Especialidades Médicas de Xalapa, Veracruz.
Además de Xalapa la cirugía de implante sólo se practica en algunas ciudades como Monterrey, Guadalajara, Colima, Chihuahua y el Distrito Federal.
Se trata de un trabajo interdisciplinario en el que intervienen el cirujano, el audiólogo, el terapista y la maestra de educación especial, entre otros.

¡Nos sacamos la lotería!
Niña tapatía beneficiada con un implante
Sufre sordera casi total
Para la familia Gutiérrez Coria la noticia de que su hija Priscilia sería sometida a una cirugía de implante coclear fue como sacarse la lotería.
Así lo confesó Juan Ramón Gutiérrez Puentes, un joven abogado tapatío que viajó desde Guadalajara con ese fin.
Con el entusiasmo reflejado en el rostro, al igual que su esposa Susana Alcia Coria Quintero, relató que Priscilia tuvo un problema de rotavirus que le dejó como secuela la sordera
“Gracias a Dios nos van a reglar la cirugía y el implante a través de Amaoir”,
Amaoir es la Asociación Mexicana de Audición que junto con la Fundación Azteca programaron para este año 65 operaciones de este tipo, de los cuales 18 se realizaron en el Centro de Especialidades Médicas de esta capital.
La niña sólo percibe sonidos mínimos. Acusa una sordera valorada por médicos especialistas en un 95 por ciento. Es una sordera casi total.
Hasta antes de la cirugía usaba auxiliares auditivos que le permitían percibir sólo algunos sonidos que ha aprendido en la escuela. Las vocales.
¿Fue difícil conseguir el implante?
-Fue bastante difícil porque viendo los costos realmente eran inaccesibles para nosotros. Los primeros que preguntamos estaban sobre los 600 mil pesos sólo el implante. Después vimos otros más baratos. Quisimos hacer un ahorro pero no se pudo pues tenemos tres hijos con ella y el algo difícil.
El señor Gutiérrez Puentes reconoce que no es necesariamente de escasos recursos porque su profesión le permite llevar una vida sin sobresaltos.
“Aunque ganamos para comer bien, realmente no sale para pagar una cirugía de ese tamaño"














