Crónica de un debate que late
· Entre lo solemne y lo ríspido
· De lo coloquial a lo bíblico
Miguel Gómez-García
Sentencias bíblicas, bromas, ofensas, reclamos, revires, cifras y más cifras, así como el reiterado llamado a la concordia; “a hacer juntos la tarea”, enmarcaron el debate que sostuvo el gobernador Fidel Herrera con diputados del Congreso local.
Primero en un acto solemne y ante los integrantes de esa soberanía, el mandatario estatal destacó los logros de su administración, pero también reconoció que a pesar del esfuerzo desplegado, más de la mitad de los veracruzanos subsisten en la pobreza y otros más en la miseria.
En Veracruz aún hay 4 millones de pobres, aceptó el mandatario. Más adelante deslindaría a su gobierno de este fenómeno, al señalar que la pobreza “no es por nosotros sino a pesar de nosotros”.
Durante la lectura de un resumen de su tercer Informe de Gobierno, que le llevó una hora y 12 minutos, Herrera Beltrán resaltó el buen manejo de las finanzas públicas, los avances en materia de salud, educación, empleo, vivienda, caminos y desarrollo social.
Especial énfasis puso al mencionar el área de Protección Civil, y aprovechó para presentar una iniciativa de ley en esa materia, que considera entre otros puntos elevar su función al rango de Secretaría.
El salón del pleno de sesiones estuvo abarrotado. Su acceso, controlado. “Sin gafete no hay paso”, decían los encargados de la seguridad y la logística.
Puntual el mandatario cruzó el acceso principal del Palacio Legislativo. Lo acompañaba su esposa Margarita Borunda. Una nube de fotógrafos lo siguió hasta el vestíbulo del recinto. Ahí fue recibido por una comisión de diputados, entre ellos el panista Alejandro Vázquez y el convergente Alfredo Tress.
Otra comisión de legisladores hizo lo propio con el presidente del Tribunal Superior de Justicia René Pobrete Dolores. Juntos ingresaron al salón. El aplauso fue obligado.
En las galerías compartían butacas servidores públicos del gobierno estatal, alcaldes electos y en funciones, dirigentes sindicales, representantes religiosos, titulares de organismos públicos descentralizados.
A ellos se sumaban en el lunetario, los invitados superespeciales: senadores, diputados federales, empresarios, entre otros.
A las 12:41 Herrera Beltrán concluyó su mensaje.
Posteriormente en un acto inédito, el mandatario estatal enfrentó a los diputados; de manera particular a quienes se oponen a su gobierno: Unos lo cuestionaron, otros más lo confrontaron, los menos elogiaron su desempeño, y uno más – el panista Alejandro Vázquez Cuevas- intento hacer escarnio con su persona.
“Quiero primero decirle, señor gobernador, dicen las encuestas que usted es más querido que la virgen de Guadalupe. Tenga cuidado, porque siendo de la Cuenca del Papaloapan, muy cerca del santuario, no lo vayan a confundir y lo vayan a crucificar, creyendo que se trata del Cristo Negro”, dijo el irreverente coordinador de los diputados de Acción Nacional, aludiendo al color de piel del gobernante.
El Pipo siguió hablando, pero fue interrumpido por los chiflidos del público.
Vázquez Cuevas intentó justificarse “El gobernador no se ofende, él tiene sentido del humor”. Fue inútil. Para los fidelistas estaba reprobado.
Vendría la respuesta del mandatario. Hábilmente echó mano de una sentencia bíblica para responderle a quien recordó como compañero de curul en la 59 Legislatura federal.
“En el debate parlamentario no hay ofensa que valga, sobre todo para los que somos mansos de espíritu, porque de nosotros sí será…el reino, adecuado”.
El revire del gobernador fue festejada por los aplausos del público, de los diputados de la bancada priista, y aún de la presidenta de la mesa directiva Carolina Gudiño Corro, que emocionada, olvidó por un momento que el reglamento interno del Poder Legislativo prohíbe hacer algún tipo de manifestaciones públicas.
Minutos antes, Alfredo Tress de Convergencia le había reprochado al Ejecutivo del estado, el uso indiscriminado de recursos oficiales para apoyar las campañas políticas durante el proceso electoral.
“Ya no más otro 2 de septiembre”, advirtió el del partido naranja.
Margarita Guillaumín, la perredista confrontó al mandatario: “Se cumple con la tarea de un informe, pero realmente no se informa porque la verdad se oculta, se distorsiona, se ofrece incompleta, se dispersa, se fracciona…”, acusó la del apartido del Sol.
A su vez la panista María de los Ángeles Sahagún, cuestionó el slogan “Veracruz late con fuerza” que acompaña las acciones del gobierno estatal.
Dijo que latir con fuerza sería vivir en un contexto de fidelidad, gozar de la libertad para decidir si se uniforma de verde, amarillo, naranja, azul o rojo; eso sería entonces gobernar para todos sin distingos de color, de partido político e ideologías.
Más condescendientes fueron los diputados Manuel Laborde, del PRV y el petista Julio Chávez Hernández. Y por obviedad, mucho, mucho más, el priista Francisco Portilla Bonilla.
Alentado por la presencia y las manifestaciones de apoyo de sus seguidores Herrera Beltrán dio respuesta con seguridad y soltura. Se dio tiempo para lanzar algunas bromas.
A la panista le respondió que si de color se trataba, su esposa la señora Borunda, lucía un vestido de color distinto al rojo. En tanto a la del PRD simplemente la invitó a visitar las altas montañas de Veracruz para comprobar el fruto del esfuerzo gubernamental.
Antes de terminar Fidel demandó hacer un gran esfuerzo para convivir y para trabajar, para reconocerse en la pluralidad y en la diversidad, para respetarse.
“Me despido con una frase bíblica, que a la mejor corresponde más a la voluntad y al prepósito de construcción. Dice por ahí el Eclesiastés: Más vale comer pan duro en la concordia, que grandes banquetes en la discordia”.